
Tiempo de cocción del cardo en olla: cómo acertar siempre
El cardo es una verdura deliciosa que protagoniza muchas mesas en Navidad, pero su cocción puede generar dudas. ¿Cuánto tiempo necesita realmente? La respuesta depende del tipo de olla que uses. En olla tradicional necesitarás entre 70 y 90 minutos, mientras que en olla exprés el tiempo se reduce a 20-30 minutos. Te lo explicamos todo para que te quede perfecto.
Cuánto tiempo necesita el cardo según la olla que uses
Olla tradicional o cazuela normal
Si cocinas el cardo en una cazuela convencional, prepárate para esperar. El tiempo oscila entre 70 y 90 minutos a fuego medio, aunque puede variar según varios factores.
La dureza del agua juega un papel importante. En zonas con agua dura, como Aragón, el cardo se cuece más rápido, en unos 50-60 minutos. En cambio, si vives en zonas de agua blanda como Madrid, necesitarás superar la hora de cocción sin problema.
El tamaño del cardo también cuenta. Los cardos pequeños se ablandan antes y resultan más tiernos. Si has comprado uno grande, considera cocerlo en dos tandas: las pencas exteriores más duras por un lado, y el corazón más tierno por otro. Así evitas que unas partes queden crudas mientras otras se pasan.
Un truco que funciona: añade una cucharadita de harina al agua de cocción. Mantiene el color bonito del cardo y reduce ese toque amargo que a veces tiene.
Olla rápida u olla exprés
La olla a presión es tu mejor aliada si quieres ahorrar tiempo sin renunciar a la textura perfecta del cardo.
Para cardo fresco, cuenta 20-30 minutos desde que la olla alcanza la presión máxima. Aquí está la clave: no empieces a contar desde que cierras la tapa. Espera a que salgan las dos ranuras en el indicador y comience a salir vapor de forma constante. A partir de ese momento, ajusta el fuego a medio-bajo y cuenta los minutos.
Si usas cardo congelado, la cosa cambia. Como ya viene escaldado de fábrica, solo necesita 8-10 minutos una vez alcanzada la presión. No lo descongeles antes, échalo directamente en el agua hirviendo.
La olla exprés conserva todos los nutrientes y logra esa textura melosa que hace del cardo un plato especial. Después de cocerlo, déjalo reposar con su agua hasta el momento de prepararlo. Se mantiene perfecto y no se oxida.
Olla programable (GM, Instant Pot)
Las ollas programables tipo GM u Instant Pot funcionan fenomenal con el cardo. El tiempo recomendado es de 20-25 minutos en modo presión alta.
Estas ollas tienen la ventaja de que controlan la temperatura de forma automática. Simplemente añade el cardo troceado, cubre con agua, programa el tiempo y espera. Cuando termine el ciclo, deja que la presión baje de forma natural antes de abrir.
Si el cardo es muy grande o prefieres una textura extra tierna, añade 5 minutos más. Puedes comprobar el punto pinchándolo con un tenedor antes de servir.
Factores que modifican el tiempo de cocción
El tamaño importa
No todos los cardos son iguales. Un cardo pequeño de 2-3 kilos se cuece mucho más rápido que uno de 7 kilos. Las pencas gruesas del exterior necesitan más tiempo que el corazón interno, que es más tierno y blanco.
Por eso muchos cocineros optan por separar las partes. Cuecen primero las pencas exteriores durante 15-20 minutos en olla rápida, y luego añaden el corazón para que termine junto al resto. Así todo queda en su punto perfecto.
Si encuentras cardos pequeños en el mercado, no lo dudes. Son más fáciles de manejar, se cuelan mejor y tienen una textura más agradable. Dos cardos pequeños siempre superan a uno grande.
Fresco, congelado o en conserva
El estado del cardo cambia completamente los tiempos de cocción.
El cardo fresco requiere el tiempo completo que hemos indicado. Necesita ablandarse desde cero y perder esa fibrosidad natural.
El cardo congelado es una opción cómoda y ahorra tiempo. Ya viene limpio, troceado y ligeramente escaldado. Solo necesita entre 8 y 20 minutos según el tipo de olla. La textura es muy decente si la marca es de calidad.
El cardo en conserva ya está cocido. Solo tienes que calentarlo y prepararlo con tu salsa favorita. Perfecto si vas con prisa o quieres asegurar el resultado sin complicaciones.
La dureza del agua
Este detalle pasa desapercibido pero marca diferencia. El agua dura, rica en minerales, acelera la cocción de las verduras. El agua blanda, más pura, necesita más tiempo para ablandar las fibras.
Si vives en una zona de agua dura y sigues los tiempos máximos que indican las recetas, puede que el cardo te quede demasiado blando. Empieza por el tiempo mínimo y ve comprobando.
Trucos para saber si el cardo está en su punto
No te fíes solo del reloj. El cardo te habla si sabes escucharlo.
Pincha con un tenedor una penca de las más gruesas. Debe entrar sin apenas resistencia, como si pincharas una patata cocida. Si notas que cuesta, necesita más tiempo.
La textura ideal es melosa y tierna, casi mantecosa. Al morderlo no debe crujir ni ofrecer resistencia fibrosa. Tiene que deshacerse suavemente en la boca.
Un error común es quedarse corto de cocción. El cardo crudo o poco hecho resulta duro y amargo. Es mejor pasarse un par de minutos que quedarse corto. Un cardo ligeramente sobrecocido sigue estando bueno; uno poco hecho es complicado de recuperar.
Cuando abras la olla y escurras el cardo, observa su aspecto. Debe tener un color suave, entre blanco marfil y verde muy pálido. Si sigue muy verde, falta cocción.
Preparación previa: el secreto de una buena cocción
Antes de hablar de tiempos, hay que hablar de preparación. Un cardo mal limpiado no hay olla que lo salve.
Retira todas las hebras y filamentos de las pencas, como harías con una acelga pero con más cuidado. Pela bien los bordes duros. Si no lo haces, quedarán fibrosos por mucho que los cuezas.
Trocea el cardo en pedazos de 4-5 centímetros. Si las pencas son muy anchas, córtalas por la mitad a lo largo. Así se cuecen de manera uniforme.
Mientras lo limpias, ten preparado un bol con agua fría y zumo de limón. Ve echando los trozos según los cortas. Esto evita que se oxiden y se pongan negros. Algunas personas usan harina en vez de limón, también funciona.
Al cocer, añade sal al agua y unas gotas de limón. La sal da sabor y el limón ayuda a mantener el color y reduce el amargor natural del cardo.
Y un último consejo que poca gente sigue: no tires el agua de cocción. Ese caldo tiene un sabor interesante y sirve como base para sopas, arroces o simplemente para beber como infusión depurativa. Es una pena desperdiciarlo.
Errores comunes al cocer cardo
Cocer cardo parece sencillo pero tiene sus trampas. Estos son los fallos más habituales.
Contar el tiempo antes de alcanzar la presión. En olla rápida, no empieces a contar hasta que la válvula gire con energía o veas las dos rayas del indicador. Si cuentas desde que cierras la tapa, te quedarás corto de cocción.
No pelar bien las hebras. El cardo tiene filamentos duros que no se ablandan con la cocción. Si no los retiras antes, el plato quedará desagradable de comer por mucho que lo cuezas.
Sacarlo demasiado pronto. La prisa es mala consejera con el cardo. Necesita su tiempo para ponerse tierno. Mejor esperar cinco minutos más que quedarse corto.
Tirar el agua de cocción. Ya lo hemos dicho pero lo repetimos: ese caldo tiene valor. Úsalo para la salsa del propio cardo o guárdalo para otro plato.
Cocinar cardo requiere paciencia, pero el resultado vale cada minuto de espera. Cuando lo sirvas bien cocido, meloso y con una buena salsa, entenderás por qué es el rey de tantas mesas navideñas. Dale el tiempo que necesita y te recompensará con su sabor único.
