Tiempo de cocción de las nabizas: cómo acertar siempre 

Las nabizas son una verdura de invierno con carácter, y cocinarlas bien marca la diferencia entre un plato mediocre y uno memorable. El tiempo de cocción de las nabizas oscila entre 10 y 15 minutos en agua hirviendo, aunque esto depende del método empleado y la frescura del producto. Saber cuándo retirarlas del fuego es lo que garantiza que mantengan su textura tierna y su sabor equilibrado, sin amargor excesivo ni blandura.

Cuánto tardan en cocerse las nabizas

El tiempo varía según cómo las cocines. En olla tradicional, las nabizas necesitan hervir entre 10 y 15 minutos después de que el agua vuelva a romper el hervor. Este es el tiempo estándar para conseguir hojas tiernas pero con estructura, no deshechas.

Si usas olla rápida o express, el tiempo se reduce considerablemente. Bastará con 5 minutos de cocción tras añadirlas al agua hirviendo. La presión acelera el proceso y ablanda las fibras con rapidez.

Para cocción al vapor, cuenta entre 12 y 18 minutos según la cantidad y el grosor de los tallos. Este método preserva mejor el color verde intenso y los nutrientes, aunque requiere vigilancia constante.

El truco está en probarlas. Las nabizas alcanzan su punto óptimo cuando el tallo se pincha fácilmente con un tenedor pero aún ofrece cierta resistencia. Si se deshacen al menor contacto, ya pasaron de tiempo.

Factores que influyen en el tiempo de cocción

No todas las nabizas se cuecen igual. Las nabizas muy frescas y tiernas, recién cortadas, necesitan menos tiempo que las que llevan días en el frigorífico. La frescura se nota: hojas verdes brillantes, tallos firmes, sin partes amarillentas.

El grosor del tallo también cuenta. Las nabizas con tallos más gruesos requieren uno o dos minutos extra. Si notas que los tallos son especialmente gruesos, córtalos por la mitad a lo largo antes de cocerlos para que se hagan de manera uniforme.

Otro factor determinante es si realizas un escaldado previo. Algunas recetas tradicionales gallegas recomiendan dar a las nabizas un primer hervor de 2 a 3 minutos en agua aparte, escurrirlas y luego cocinarlas definitivamente en el caldo o guiso. Este paso elimina parte de la clorofila y suaviza el sabor amargo, pero añade tiempo al proceso total.

Por último, no confundas nabizas con grelos. Aunque provengan de la misma planta, no se cocinan exactamente igual.

Nabizas vs grelos: no es lo mismo

Mucha gente usa ambos términos indistintamente, pero existen diferencias relevantes. Las nabizas son las primeras hojas tiernas que brotan del nabo, generalmente entre octubre y diciembre. Su sabor es más suave, equilibrado, y sus hojas tienen forma redondeada. Son más delicadas en boca.

Los grelos, por el contrario, aparecen entre enero y marzo, justo antes de que la planta florezca. Son brotes con tallo más desarrollado, sabor más amargo y potente, textura ligeramente más fibrosa. Al cortarlos, si ves un punto blanco en el centro del tallo, significa que están endureciéndose y necesitarán más tiempo de cocción o incluso pelado previo.

Las nabizas, al ser más tiernas, requieren entre 10 y 12 minutos en olla tradicional. Los grelos frescos y tiernos necesitan entre 12 y 15 minutos, y si están cerca de la floración, pueden extenderse hasta 20 minutos según su dureza.

Conocer esta diferencia te evita errores. Si compras pensando que son nabizas pero en realidad son grelos, y los retiras del fuego a los 10 minutos, te encontrarás con una verdura dura, casi imposible de masticar.

Preparación previa: trucos que reducen el amargor

Antes de cocerlas, las nabizas piden un lavado concienzudo. Llénalas de agua fría, remuévelas bien para eliminar tierra y restos, y repite hasta que el agua salga limpia. Es un paso básico pero esencial.

Un truco gallego tradicional consiste en lavar las nabizas con agua caliente en lugar de fría, frotándolas unas contra otras como si lavarás ropa a mano. Este método reblandece las fibras y reduce el amargor natural sin necesidad de hervirlas previamente.

Otra técnica ancestral es retorcerlas antes de echarlas a la olla. Tomas un puñado, las doblas por la mitad y las retuerces con fuerza hasta que se rompan. Este gesto ayuda a que se cuezan de manera más uniforme y elimina parte del sabor fuerte.

Si buscas un sabor aún más suave, aplica la técnica del escaldado: hierve agua abundante con sal, sumerge las nabizas durante 2 o 3 minutos, escúrrelas y pásalas por agua fría para cortar la cocción. Luego incorpóralas a tu receta. Este método es ideal si las nabizas son algo viejas o si simplemente no te gusta el toque amargo.

Cómo saber si están listas

La mejor forma de saberlo es probarlas. No hay cronómetro que reemplace el paladar. A partir del minuto 10, pincha un tallo con un tenedor. Si entra sin esfuerzo pero aún sientes cierta firmeza, están en su punto.

El color también habla. Las nabizas bien cocidas mantienen un verde intenso y brillante. Si empiezan a volverse de un verde apagado, tirando a marrón, significa que llevan demasiado tiempo al fuego.

Otro indicio es la textura de las hojas. Deben estar tiernas, fáciles de cortar con el tenedor, pero no deshilachadas ni pastosas. Si al levantarlas con una espumadera se rompen solas, te pasaste.

Recuerda que las nabizas siguen cocinándose ligeramente con el calor residual incluso después de escurrirlas. Por eso, si las retiras justo cuando las notas perfectas, al servirlas estarán en su mejor momento.

Errores frecuentes al cocer nabizas

El error más común es cocerlas demasiado tiempo. Pasarse de cocción no solo arruina la textura, también provoca que pierdan gran parte de su sabor y se vuelvan insípidas. Las nabizas no son acelgas, no necesitan media hora en el agua.

Otro fallo típico es no salar el agua de cocción. El agua debe estar bien salada, casi como agua de mar. Este detalle potencia el sabor de la verdura desde dentro y evita que quede sosa.

Muchos cometen el error de no escurrir bien las nabizas tras cocerlas. Si las dejas con exceso de agua, diluyen el sabor del resto del plato, ya sea un caldo, un refrito o una guarnición.

También está el problema de confundir nabizas con grelos y aplicarles el mismo tiempo de cocción. Como ya vimos, aunque sean familia, sus tiempos varían. Asegúrate de saber qué has comprado antes de ponerlo al fuego.

Por último, algunos cocineros novatos añaden las nabizas al agua fría y luego la ponen a hervir. Esto es un error. Debes echarlas cuando el agua ya esté hirviendo a borbotones, así el choque térmico fija el color verde y se cuecen de manera uniforme.

Las nabizas merecen respeto en la cocina. No son una verdura difícil, pero tampoco toleran descuidos. Diez minutos bien medidos, una pizca de atención y la disposición a probarlas antes de escurrirlas son todo lo que necesitas para disfrutarlas en su mejor versión: tiernas, sabrosas y con ese punto justo entre lo amargo y lo dulce que las hace irresistibles.

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