
Tiempo de cocción de la calabaza al horno: cómo acertar siempre
Cocinar calabaza al horno requiere entre 15 y 50 minutos dependiendo del corte que elijas y del tamaño de los trozos. La temperatura ideal oscila entre 180°C y 220°C. Una calabaza entera necesitará hasta 50 minutos, mientras que unas rodajas finas estarán listas en apenas 15 minutos. La clave está en adaptar el método a lo que quieras preparar después.
Tiempos de cocción según el corte de calabaza
Cada forma de cortar la calabaza tiene su propio tiempo de horneado. Aquí tienes los tiempos exactos para que no tengas que adivinar.
Calabaza entera sin pelar
Tiempo: 40 a 50 minutos
Temperatura: 220°C
Lava bien la calabaza y hazle varios pinchazos con un cuchillo afilado para que salga el vapor. Colócala directamente sobre una bandeja con papel de horno. Dale la vuelta a mitad de cocción si quieres un asado más uniforme.
Sabrás que está lista cuando puedas atravesarla con un cuchillo sin ninguna resistencia. La piel se desprenderá fácilmente y podrás extraer la pulpa con una cuchara, como si fuera un aguacate maduro.
Este método es perfecto cuando necesitas pulpa de calabaza para purés, cremas o repostería. Te ahorras el trabajo de pelarla en crudo, que siempre es más complicado.
Calabaza en mitades
Tiempo: 35 a 45 minutos
Temperatura: 200°C
Corta la calabaza por la mitad a lo largo y retira las semillas con una cuchara. Puedes colocar las mitades boca arriba si quieres que se gratinen por dentro, o boca abajo sobre papel de horno si prefieres una cocción más suave y jugosa.
Pincela con aceite de oliva, añade sal, pimienta y las especias que más te gusten. El romero, el tomillo y el comino funcionan de maravilla con la calabaza.
Las mitades boca arriba quedan ideales como base para rellenar con quinoa, arroz, verduras salteadas o incluso boloñesa. Las mitades boca abajo son mejores si después vas a triturar la pulpa.
Rodajas o gajos con o sin piel
Tiempo: 25 a 35 minutos
Temperatura: 180°C a 200°C
Corta la calabaza en rodajas de entre 1,5 y 2 centímetros de grosor, o en gajos si prefieres. No hace falta pelarla. Coloca los trozos en una bandeja sin que se superpongan, riega con aceite y sazona bien.
Los bordes deben quedar dorados y el centro tierno al pinchar con un tenedor. Si los gajos son muy gruesos, añade 5 o 10 minutos más.
Este corte es el más versátil para guarniciones. Puedes servir la calabaza con la piel, que se come perfectamente una vez asada, o retirarla después si lo prefieres. Acompaña carnes, pescados o simplemente disfrútala sola con un chorrito de aceite en crudo.
Dados o cubos
Tiempo: 20 a 30 minutos
Temperatura: 190°C a 200°C
Pela la calabaza, retira las semillas y córtala en dados del tamaño de un bocado. Cuanto más pequeños sean los cubos, menos tiempo necesitarán.
Mezcla los dados con aceite, sal y tus especias favoritas antes de extenderlos en la bandeja. Puedes añadir dientes de ajo enteros sin pelar, ramitas de romero o incluso unos trozos de manzana para una guarnición otoñal.
Los dados de calabaza asada son perfectos para ensaladas, bowls, salteados de verduras o para añadir a platos de legumbres. También puedes guardarlos en la nevera hasta cinco días y tenerlos listos para lo que necesites.
Bastones o tiras
Tiempo: 20 a 25 minutos
Temperatura: 190°C a 200°C
Pela bien la calabaza y córtala en bastones alargados, como si fueran patatas fritas. Procura que tengan un grosor uniforme para que se cocinen de manera pareja.
Adhiere bien con aceite, sal y especias. Si quieres que queden más crujientes por fuera, sube la temperatura a 200°C durante los últimos cinco minutos.
Este corte funciona muy bien como acompañamiento saludable, especialmente si te gustan las patatas al horno. La textura es firme pero tierna, con un toque dulce natural que encaja con casi todo.
Láminas finas tipo chips
Tiempo: 15 a 20 minutos
Temperatura: 160°C a 170°C con ventilador
Corta la calabaza en láminas extremadamente finas con una mandolina o un cuchillo bien afilado. Espolvorea sal generosa sobre las láminas y déjalas reposar 10 minutos en un colador. Después sécalas muy bien con papel de cocina.
Colócalas en la bandeja sin que se toquen, pincela con un poco de aceite y hornea vigilando constantemente. En cuanto veas que los bordes empiezan a dorarse, sácalas. Se queman muy rápido.
Las láminas de calabaza asada son un snack crujiente mucho más saludable que las patatas fritas. También puedes usarlas para decorar platos o crear capas en un tian de verduras.
Temperatura ideal y ajustes según tu horno
La temperatura más habitual para asar calabaza es 180°C a 200°C con calor arriba y abajo. Si tu horno tiene ventilador, reduce la temperatura unos 10 o 20 grados, porque el aire circulante cocina más rápido y puede resecar la calabaza.
Coloca siempre la bandeja en la altura media del horno. Si la pones demasiado arriba, se quemará por fuera antes de cocinarse por dentro. Si la colocas demasiado abajo, tardará más y no conseguirás ese dorado apetecible.
Para calabazas enteras o en mitades muy grandes, precalienta el horno a 220°C. Para cortes pequeños como dados o bastones, 180°C o 190°C es suficiente. La idea es que se cocine por dentro sin carbonizarse por fuera.
Si tienes horno de vapor, aprovéchalo. La calabaza quedará increíblemente tierna y jugosa. Usa una humedad baja o media durante los primeros 15 minutos y luego termina sin vapor para que se dore.
Cómo saber si la calabaza está lista
La forma más fiable de comprobar el punto de cocción es pinchar la calabaza con un cuchillo afilado o una brocheta. Debe entrar con facilidad, sin encontrar resistencia. Si notas que el centro todavía está duro, dale cinco o diez minutos más.
Otra señal infalible son los bordes ligeramente dorados o caramelizados. Ese tono tostado no solo indica que está bien cocida, también aporta un sabor más intenso y dulce.
El aroma también te dará pistas. Cuando la calabaza está en su punto, desprende un olor dulce y tostado que invade la cocina. Si huele a quemado, probablemente te hayas pasado.
Ojo con pasarte de tiempo. Una calabaza demasiado cocida se vuelve aguada, pierde textura y puede incluso deshacerse. Mejor quedarte un poco corto y añadir unos minutos extra si hace falta.
Consejos prácticos para cocinar calabaza al horno
Pelar antes o después depende del uso final. Si vas a triturar la calabaza para una crema o un puré, ásala sin pelar y retira la piel después. Es mucho más fácil y además conserva mejor los jugos. Si la quieres para una guarnición o ensalada, pélala antes para que absorba mejor los aderezos.
No amontones los trozos en la bandeja. Necesitan espacio para que el calor circule y se doren bien. Si se tocan entre sí, se cocerán al vapor en lugar de asarse.
El papel de horno es tu aliado. Evita que la calabaza se pegue y facilita la limpieza. Si no tienes, engrasa bien la bandeja con aceite.
Adereza siempre antes de hornear. El aceite de oliva, la sal, la pimienta y las especias deben mezclarse con la calabaza en crudo. Así los sabores penetran mientras se cocina. Prueba con curry, pimentón ahumado, canela, nueces moscadas o incluso un toque de miel para potenciar su dulzor natural.
Aprovecha las semillas. No las tires. Lávalas bien, sécalas, mézclalas con aceite y sal, y tuéstalas en el horno a 180°C durante 10 o 15 minutos. Son un snack delicioso y nutritivo.
Si preparas más cantidad de la que necesitas, guarda la calabaza asada en un recipiente hermético en la nevera. Te durará hasta cinco días y podrás usarla en múltiples recetas sin tener que volver a encender el horno.
Ahora ya sabes exactamente cuánto tiempo necesita tu calabaza según cómo la cortes. Solo queda elegir el método que mejor encaje con tu receta y disfrutar del resultado.
