
Tiempo de cocción codillo salmuerizado: para cada método
Cocinar un codillo salmuerizado es más sencillo de lo que parece, pero el tiempo de cocción marca toda la diferencia entre una carne tierna y jugosa o un resultado decepcionante. Este corte semicocido necesita entre 45 y 90 minutos según el método elegido, aunque hay opciones más rápidas si tienes prisa. Te explico exactamente cuánto tiempo necesitas para cada técnica y cómo asegurarte de que quede perfecto.
¿Qué es un codillo salmuerizado y por qué necesita cocción?
El codillo salmuerizado es un corte de la paleta o pata del cerdo que viene envasado al vacío tras un proceso de salmuera. Aunque muchos piensan que está listo para comer, la realidad es que se trata de un producto semicocido que requiere una cocción adicional para alcanzar su mejor textura y sabor.
Este proceso de salmuera le aporta ese característico sabor ligeramente salado y una textura gelatinosa que, tras la cocción completa, se transforma en una carne tierna que se deshace en la boca. La cocción final no solo mejora la palatabilidad, sino que permite que el colágeno se convierta en gelatina, dando esa jugosidad que hace del codillo un plato tan apreciado.
Es importante tener en cuenta que el nivel de sal puede variar según la marca. Los productos más recientes tienden a llevar menos sal que las versiones antiguas, aunque sigue siendo recomendable un remojo previo si eres sensible al sodio.
Tabla resumen: tiempos de cocción según el método
| Método de cocción | Tiempo aproximado | Indicador de punto |
|---|---|---|
| Olla a presión | 45-60 minutos | La válvula ha girado todo el tiempo |
| Olla convencional | 60-90 minutos | Carne se separa del hueso fácilmente |
| Cocción + horno | 30-40 min + 20-30 min | Interior tierno, exterior crujiente |
| Microondas | 10-15 minutos | Solo para calentar (ya semicocido) |
| Solo horno | 45-60 minutos a 180°C | Piel dorada, interior jugoso |
Estos tiempos corresponden a un codillo de aproximadamente 1 kg. Si tu pieza es más grande, añade 15-20 minutos adicionales.
Cocción en olla a presión: el método más rápido
La olla exprés es la opción favorita cuando buscas eficiencia sin sacrificar resultados. El tiempo de cocción del codillo salmuerizado en este método oscila entre 45 y 60 minutos desde que la válvula comienza a girar.
Coloca el codillo en la olla con agua fría suficiente para cubrirlo completamente. Puedes añadir una cebolla partida por la mitad, un par de hojas de laurel y unos granos de pimienta para aromatizar el caldo. No agregues sal adicional.
Cierra la olla y pon a fuego alto. Cuando la válvula empiece a girar con ritmo constante, reduce el fuego a medio-bajo y cuenta 45 minutos para un codillo estándar. Si prefieres una carne que prácticamente se deshaga, extiende el tiempo hasta 60 minutos.
La principal ventaja de este método es el ahorro de tiempo y energía. Además, el caldo resultante tiene un cuerpo gelatinoso extraordinario, perfecto para aprovecharlo en sopas o guisos posteriores.
Sabrás que está listo cuando, al pincharlo con un cuchillo, la carne ceda sin resistencia y empiece a separarse del hueso con facilidad.
Cocción en olla convencional: para los tiempos clásicos
Si no tienes olla a presión o simplemente prefieres un control más pausado del proceso, la olla tradicional funciona perfectamente. Eso sí, requiere paciencia: el tiempo de cocción se extiende entre 60 y 90 minutos.
El procedimiento es idéntico al de la olla exprés. Sumerge el codillo en agua fría, añade los aromáticos que prefieras y lleva a ebullición. Una vez que rompa el hervor, baja el fuego para mantener un borboteo suave y constante.
Este método permite vigilar mejor el punto de cocción. A partir de los 60 minutos, puedes ir comprobando la ternura pinchando la carne con un tenedor. Cuando la carne se desprenda del hueso sin esfuerzo, está lista.
La cocción lenta favorece que los sabores se integren mejor y que el colágeno se transforme gradualmente en gelatina. Es la opción ideal si cocinas con antelación o si disfrutas de procesos culinarios más relajados.
Cocción combinada: tierno por dentro, crujiente por fuera
Aquí entramos en territorio gourmet. La técnica combinada de cocción y horneado produce un codillo con dos texturas contrastantes: carne jugosa y tierna en el interior, piel crujiente y dorada en el exterior.
Primero, cuece el codillo en olla exprés durante 30-40 minutos o en olla normal durante 45-60 minutos. No necesitas que quede completamente tierno en esta fase, solo que esté cocido.
Precalienta el horno a 200-220°C con calor arriba y abajo. Retira el codillo con cuidado, colócalo en una bandeja de horno y rocía con un poco del caldo de cocción para evitar que se seque. Hornea durante 20-30 minutos, dándole la vuelta a mitad de tiempo para que se dore uniformemente.
El resultado es espectacular: una piel crujiente que contrasta maravillosamente con la carne fundente. Este método requiere más trabajo, pero el resultado final justifica el esfuerzo cuando quieres impresionar en una comida especial.
Método microondas: la opción ultrarrápida
Siendo honestos, el microondas no es el método ideal para cocinar un codillo desde cero, pero funciona perfectamente para calentar un codillo semicocido que solo necesita temperatura.
Retira el codillo del envase, colócalo en un recipiente apto para microondas conservando parte de la gelatina que lo rodea. Cubre con film perforado o una tapa para microondas. Programa 10-15 minutos a potencia media-alta.
El resultado no incluirá esa piel crujiente ni el desarrollo de sabores que aporta una cocción lenta, pero es una solución práctica para días sin tiempo. Funciona especialmente bien si luego vas a cortar el codillo en lonchas para servir con guarnición.
Factores que afectan el tiempo de cocción
No todos los codillos son iguales, y varios factores pueden modificar los tiempos que te he indicado.
El tamaño importa, y mucho. Un codillo de 1 kg necesita el tiempo base, pero si tu pieza pesa 1,5 kg o más, deberás añadir entre 15 y 30 minutos extra. Calcula aproximadamente 45 minutos por kilo en olla exprés y 60-75 minutos por kilo en olla convencional.
El estado del producto también cuenta. Si cocinas un codillo congelado directamente, sin descongelar, multiplica el tiempo por 1,5. Es preferible descongelarlo lentamente en el frigorífico durante 24 horas antes de cocinarlo.
Hay algo curioso que vale la pena mencionar: los codillos de hace años se cocían en apenas 15-20 minutos en olla exprés. Los actuales necesitan mucho más tiempo porque la composición ha cambiado. Llevan menos sal y diferentes aditivos, lo que modifica su estructura y tiempo de cocción necesario. Si sigues recetas antiguas, ten esto en cuenta.
Finalmente, tu preferencia personal marca la diferencia. Algunas personas prefieren que la carne conserve cierta estructura y firmeza, otras quieren que prácticamente se deshaga al tocarla. En el rango de tiempos que te he dado, el extremo inferior te dará más firmeza y el superior, más ternura.
Cómo saber si el codillo está perfectamente cocido
Olvídate de termómetros y cálculos complejos. Hay indicadores visuales y táctiles muy claros.
La prueba definitiva consiste en pinchar el codillo con un cuchillo afilado o un tenedor. Debe entrar sin resistencia, como si cortaras mantequilla blanda. Si encuentras zonas duras o que requieren fuerza, necesita más tiempo.
El segundo indicador es la separación del hueso. Cuando el codillo está en su punto, la carne empieza a desprenderse del hueso de forma natural. No tiene que caerse completamente, pero sí ceder con facilidad al moverla con un tenedor.
La textura final debe ser jugosa y gelatinosa, nunca seca ni fibrosa. Al cortarlo, el interior conserva su humedad y brilla ligeramente por el colágeno transformado en gelatina.
Si al abrir la olla percibes que la carne aún ofrece resistencia, simplemente cierra de nuevo y dale 10-15 minutos adicionales. Es mejor pasarse ligeramente en cocción que quedarse corto y servir un codillo correoso.
Errores comunes al cocer un codillo salmuerizado
Incluso con una receta clara, hay tropiezos frecuentes que conviene evitar.
No desalar antes de cocinar es el error número uno. Muchos codillos vienen con un nivel alto de sal. Si lo cocinas directamente, el resultado puede ser excesivamente salado, especialmente si reduces el líquido de cocción. La solución es simple: deja el codillo en remojo en agua fría durante 8-12 horas antes de cocinarlo, cambiando el agua al menos una vez.
El exceso de cocción tampoco es bueno. A partir de las 3 horas de cocción a temperatura constante, la carne empieza a deshacerse demasiado, perdiendo toda estructura. Queda comestible pero pierde parte de su atractivo textural.
Por el contrario, una cocción insuficiente te deja con carne correosa y gelatina sin fundir. Si llegas a este punto, no hay más remedio que volver a calentar y cocinar más tiempo.
Otro fallo habitual es no usar suficiente líquido. El codillo debe quedar completamente cubierto de agua durante toda la cocción. Si se queda al descubierto, esa zona se secará y quedará dura.
Finalmente, abrir la olla exprés antes de tiempo interrumpe el proceso y hace que pierdas temperatura y presión. Siempre espera a que la válvula baje completamente antes de abrir.
Consejos finales para una cocción perfecta
Algunos trucos adicionales marcan la diferencia entre un codillo bueno y uno excepcional.
Si el codillo es particularmente salado según la marca, el remojo nocturno no es opcional. Colócalo en un recipiente grande con agua fría y déjalo en el frigorífico toda la noche. Este paso previo mejora notablemente el resultado final.
Durante la cocción, añade aromáticos que enriquecen el caldo sin complicar la receta: una cebolla partida, dos hojas de laurel, unos granos de pimienta negra, incluso una zanahoria y un trozo de puerro. Estos ingredientes aportan profundidad de sabor tanto a la carne como al caldo resultante.
Hablando del caldo, no lo tires. Una vez colado, obtendrás un líquido gelatinoso lleno de sabor, perfecto para preparar sopas, cocer repollo o patatas, o como base para salsas. Si no lo usas de inmediato, congela en porciones para futuras preparaciones.
Si preparas el codillo con antelación, la conservación es sencilla. Una vez cocido, se mantiene perfectamente en el frigorífico durante 3-4 días. También congela muy bien, tanto crudo envasado al vacío como ya cocido. Descongela siempre en el frigorífico, nunca a temperatura ambiente.
Con estos tiempos y consejos, cocinar un codillo salmuerizado deja de ser un misterio. Elige el método que mejor se adapte a tu tiempo disponible, respeta los tiempos indicados según tu olla y el tamaño de la pieza, y obtendrás una carne tierna, jugosa y llena de sabor. El codillo es un plato generoso que admite múltiples acompañamientos y que, preparado correctamente, se convierte en el protagonista absoluto de cualquier mesa.
