Tiempo de cocción de las alcachofas en olla rápida

El tiempo de cocción de las alcachofas en olla rápida es de 10 a 15 minutos desde que la válvula comienza a silbar. Este método conserva los nutrientes y la textura de las alcachofas mejor que otros, y el tiempo exacto depende principalmente del tamaño de cada pieza. Si buscas alcachofas tiernas sin perder la tarde en la cocina, la olla a presión es tu mejor aliada.

¿Cuánto tiempo necesitan las alcachofas en olla rápida?

No todas las alcachofas requieren el mismo tiempo. El tamaño marca la diferencia entre un resultado perfecto y unas alcachofas pasadas o crudas.

Alcachofas pequeñas (hasta 150g)

Entre 8 y 10 minutos son suficientes. Estas alcachofas, del tamaño aproximado de un puño cerrado, se cocinan rápido y quedan tiernas sin deshacerse.

Alcachofas medianas (150-250g)

El punto óptimo está en 12 a 15 minutos. Son las más habituales en el mercado, con un tamaño similar a una pelota de tenis pequeña.

Alcachofas grandes (más de 250g)

Necesitan 15 a 18 minutos para cocerse por completo. Su mayor grosor requiere más tiempo para que el calor penetre hasta el corazón.

El contador empieza cuando la válvula de la olla comienza a silbar y la presión se ha estabilizado. En ese momento, baja el fuego a medio-bajo para mantener una cocción constante sin exceso de vapor.

Cómo preparar las alcachofas antes de la cocción

Antes de meterlas en la olla, las alcachofas necesitan una preparación mínima que marca la diferencia en el resultado final.

Corta el tallo dejando 2 o 3 centímetros desde la base. No lo elimines por completo porque también se come y está delicioso. Retira las hojas externas más duras, normalmente las dos o tres capas superficiales que suelen estar estropeadas o muy fibrosas.

Corta la punta superior de la alcachofa, aproximadamente 1 o 2 centímetros. Esta parte es muy dura y no aporta nada. Frota inmediatamente los cortes con medio limón para evitar que se oxiden y ennegrezcan.

Si no vas a cocinarlas de inmediato, déjalas en un bol con agua fría y el zumo de medio limón. Así conservan su color verde natural.

Paso a paso para cocer alcachofas en olla rápida

El proceso es sencillo pero cada detalle cuenta para lograr alcachofas perfectamente cocidas.

Vierte 2 o 3 centímetros de agua en el fondo de la olla. No necesitas más porque la cocción es a vapor y con presión. Si tienes rejilla, colócala para que las alcachofas no toquen directamente el agua. Si no la tienes, puedes ponerlas directamente en el fondo sin problema.

Añade una pizca de sal, un chorrito de aceite de oliva y medio limón cortado en cuartos. Puedes incorporar también un diente de ajo pelado o una hoja de laurel si quieres darles más sabor.

Cierra bien la olla y ponla a fuego medio-alto. Espera a que la válvula empiece a silbar. Ese sonido indica que la presión se ha alcanzado. En ese preciso momento, baja el fuego a medio-bajo y comienza a contar el tiempo según el tamaño de tus alcachofas.

Cuando termine el tiempo, apaga el fuego completamente. No abras la olla inmediatamente. Deja que la presión baje de forma natural durante unos 5 minutos. Esto permite que la cocción se termine suavemente sin que las alcachofas se enfríen bruscamente.

Abre la olla con cuidado, siempre alejando la tapa de tu cara para evitar el vapor caliente. Saca las alcachofas con una espumadera y déjalas escurrir boca abajo unos minutos.

Cómo saber si las alcachofas están en su punto

Existen tres formas infalibles para comprobar si tus alcachofas están perfectamente cocidas.

La primera es pinchar la base con la punta de un cuchillo. Debe entrar sin resistencia, como si fuera mantequilla, pero sin que la alcachofa se deshaga. Si encuentras resistencia, necesita más tiempo.

La segunda consiste en tirar suavemente de una hoja de la parte media. Si se desprende con facilidad pero no se cae sola, es que está lista. Si opone resistencia, aún está cruda.

La tercera es comprobar la textura de la base, que debe estar tierna pero firme al tacto. Si está blanda y aguada, te has pasado de cocción. Si por el contrario está dura, necesita más minutos.

Las alcachofas pasadas tienen hojas que se deshacen al tocarlas y pierden su forma característica. Mejor quedarse un minuto corto que pasarse.

Trucos para alcachofas perfectas en olla rápida

Algunos detalles pueden transformar unas alcachofas correctas en unas excepcionales.

Nunca llenes la olla más de dos tercios de su capacidad. El espacio superior es necesario para que la presión funcione correctamente y la cocción sea uniforme.

Añade un chorrito de vinagre o zumo de limón al agua de cocción. Esto evita que las alcachofas se oscurezcan durante la cocción y conservan ese verde bonito que apetece ver en el plato.

Coloca las alcachofas con el tallo hacia arriba si tu olla lo permite. Esta posición favorece una cocción más homogénea porque el calor sube y penetra mejor por la base, que es la parte más densa.

El agua de cocción tiene propiedades depurativas y diuréticas. No la tires. Puedes beberla como infusión tibia, añadiendo un poco de zumo de limón. Es especialmente buena para la digestión y el hígado.

Si tus alcachofas son muy frescas, recién compradas o del huerto, reduce el tiempo en 2 minutos. Las alcachofas frescas se cocinan más rápido que las que llevan varios días en la nevera porque tienen más agua y menos fibra endurecida.

Qué hacer después de cocerlas

Una vez cocidas, las posibilidades son infinitas.

Puedes servirlas enteras acompañadas de una vinagreta de mostaza, un alioli casero o simplemente mantequilla derretida con un toque de ajo. Se comen arrancando las hojas una a una y raspando la parte carnosa con los dientes.

También puedes saltearlas unos minutos en una sartén con aceite de oliva, ajo laminado y taquitos de jamón serrano. Quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro.

Son perfectas para ensaladas templadas, combinadas con judías verdes, patata cocida y un buen atún en conserva. O para rellenar una tortilla española junto con cebolla pochada.

Si no las vas a consumir de inmediato, consérvalas en aceite de oliva con un diente de ajo y unas hierbas aromáticas. Duran 4 o 5 días en la nevera y ganan en sabor con el reposo.

La olla rápida convierte la cocción de alcachofas en una tarea de quince minutos sin complicaciones. Dominar el tiempo exacto según el tamaño es la única clave para conseguir siempre alcachofas tiernas, sabrosas y listas para disfrutar.

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