Tiempo de cocción acelgas: cómo acertar siempre

Las acelgas necesitan entre 5 y 25 minutos de cocción dependiendo del método elegido y de si cocinas solo las hojas o también las pencas. Las hojas se hacen rápido, en unos 5 a 7 minutos, mientras que los tallos blancos requieren más tiempo, hasta 25 minutos. Dominar estos tiempos marca la diferencia entre unas acelgas en su punto o una masa blanda sin textura. Te explico todo lo que necesitas saber para que te salgan perfectas cada vez.

Cuánto tiempo necesitan las acelgas según el método de cocción

El tiempo de cocción de las acelgas varía bastante según cómo decidas prepararlas. Cada método tiene sus ventajas y su tiempo específico.

Hervidas en olla tradicional

Este es el método más común y el que requiere más atención por la diferencia de tiempos entre las partes de la acelga.

Las pencas o tallos necesitan entre 20 y 25 minutos de cocción en agua hirviendo con sal. Son más duros y fibrosos, por eso tardan más. Las hojas verdes, en cambio, están listas en apenas 5 a 7 minutos. Se cocinan rapidísimo y se pasan enseguida.

Por esta razón, lo ideal es cocinarlas en dos tiempos. Primero echas las pencas cortadas en el agua hirviendo y las dejas 15 a 18 minutos. Luego añades las hojas y esperas otros 5 a 7 minutos más. Así cada parte queda en su punto justo sin que las hojas se deshagan.

Si prefieres cocinar todo junto desde el principio, cuenta unos 25 minutos en total, pero acepta que las hojas quedarán más blandas de lo ideal.

Al vapor

Cocinar acelgas al vapor conserva mejor sus nutrientes y su sabor natural. Además, no quedan tan empapadas de agua.

Para las hojas troceadas al vapor, necesitas entre 10 y 12 minutos una vez que el agua está hirviendo y produce vapor constante. Si las cocinas enteras, alarga el tiempo hasta 15 minutos.

Coloca las acelgas en la cesta vaporera sobre el agua hirviendo, tapa la olla y deja que el vapor haga su trabajo. Comprueba el punto pinchando con un tenedor. Deben estar tiernas pero con algo de firmeza.

En olla rápida o express

La olla a presión es tu aliada cuando tienes prisa. Acelera todo el proceso sin comprometer la textura.

Una vez que la olla alcanza presión, las acelgas necesitan entre 5 y 7 minutos para estar perfectas. Algunos modelos más potentes pueden dejarlas listas en solo 4 minutos. Introduce las acelgas lavadas y cortadas, añade un par de dedos de agua con sal, cierra bien la olla y cuenta el tiempo desde que empieza a salir vapor.

Cuando termines, libera la presión con cuidado antes de abrir. Este método es especialmente bueno para cocinar pencas y hojas juntas sin que las hojas se pasen demasiado.

En microondas

Menos habitual pero efectivo si necesitas cocinar acelgas rápido sin ensuciar ollas.

Coloca las acelgas troceadas en un recipiente apto para microondas con un par de cucharadas de agua y tapa. Si son frescas, programa 12 minutos a máxima potencia. Si las tienes congeladas, necesitarán 18 minutos.

Remueve a mitad de cocción para que se hagan de manera uniforme. Este método funciona mejor con las hojas solas que con las pencas, que pueden quedar desiguales.

Cómo preparar las acelgas antes de cocerlas

La preparación previa es tan importante como el tiempo de cocción. Unas acelgas mal limpiadas o cortadas pueden arruinar el resultado final.

Empieza lavando bien las acelgas bajo el grifo con agua fría. Presta especial atención a la base de las hojas y a los pliegues, donde se acumula tierra. Si hace falta, sumerge las hojas en un bol con agua y muévelas para que la tierra se vaya al fondo.

Ahora viene la parte clave: separar las hojas de las pencas. Tienes dos opciones. Puedes hacer un corte en forma de V invertida en la base de cada hoja, eliminando el tallo central de un solo golpe. O puedes doblar la hoja por la mitad a lo largo, de modo que el nervio central quede en el lateral, y cortarlo con el cuchillo de forma más cómoda.

Una vez separadas, retira la parte fea de la base de las pencas, esa zona más dura y seca del extremo. Si las pencas son muy gruesas y tienen hilos fibrosos visibles, arráncalos tirando suavemente hacia arriba. Estos hilos quedan duros incluso después de cocinarlos y son desagradables al comer.

Corta las pencas en trozos de 2 o 3 centímetros de ancho. Las hojas puedes dejarlas enteras si son pequeñas o trocearlas en pedazos grandes del tamaño de un bocado. Trozos uniformes garantizan una cocción pareja.

Trucos para que las acelgas queden perfectas

Conocer el tiempo de cocción es fundamental, pero hay algunos trucos que marcan la diferencia entre unas acelgas correctas y unas realmente buenas.

Prueba siempre el punto de cocción antes de apagar el fuego. Pincha una penca con un tenedor o un cuchillo. Debe entrar con facilidad pero encontrar una ligera resistencia. Si se deshace, te has pasado. Las hojas deben estar tiernas pero mantener su estructura, no convertirse en papilla.

Si quieres conservar ese verde intenso y brillante de las hojas, especialmente si las vas a usar más tarde o al día siguiente, aplica un choque térmico. Nada más sacarlas del agua hirviendo, pásalas por un bol con agua helada y cubitos durante un minuto. Este truco interrumpe la cocción y fija el color. Luego escurres bien y ya están listas para guardar o usar.

La sal debe añadirse al agua desde el principio, cuando empieza a hervir, no al final. Así las acelgas la absorben durante la cocción y quedan mejor sazonadas. No te pases, una cucharadita de sal por litro de agua es suficiente.

Evita la sobrecocción a toda costa. Las acelgas pasan de estar perfectas a blandas en pocos minutos. Pon una alarma si hace falta. Unas acelgas sobrecocidas pierden textura, sabor y gran parte de sus nutrientes. Mejor quedarse un minuto corto que pasarse.

Cuando termines de cocerlas, escúrrelas bien. Las acelgas absorben mucha agua, especialmente si las has hervido. Sacúdelas en el escurridor o presiόnalas suavemente con una cuchara de madera para eliminar el exceso de líquido. Si no lo haces, tus platos posteriores quedarán aguados.

Qué hacer con las acelgas una vez cocidas

Una vez que tus acelgas están cocidas en su punto, las posibilidades son muchas. Puedes usarlas directamente o guardarlas para otro momento.

Las acelgas cocidas se conservan en la nevera durante dos o tres días en un recipiente hermético. Si las has refrescado con agua fría, mantendrán mejor su color y textura.

Desde aquí puedes saltearlas con un poco de ajo y aceite de oliva para un acompañamiento rápido. O mezclarlas con patatas cocidas, pimentón y jamón para un plato contundente y tradicional. También funcionan de maravilla en tortillas, combinadas con huevo batido y un toque de cebolla pochada.

Si te apetece algo más elaborado, las acelgas cocidas son perfectas para hacer una gratinado con bechamel y queso por encima. O para rellenar unas pencas rebozadas que luego fríes hasta que quedan crujientes por fuera.

La clave está en que la cocción sea el primer paso bien hecho. Con el tiempo controlado y estos trucos en la mano, tus acelgas siempre quedarán en su punto, listas para convertirse en el plato que tú decidas.

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