Tiempo de cocción alubias blancas en olla normal ?

Cocinar alubias blancas en olla tradicional requiere entre hora y media y dos horas una vez remojadas. Parece mucho tiempo, pero es precisamente esa cocción lenta la que consigue una textura cremosa y un caldo con cuerpo. La clave está en entender que cada alubia es un mundo, y que varios factores pueden alargar o acortar ese tiempo.

Tiempo exacto de cocción en olla tradicional

Las alubias blancas necesitan entre 1h30 y 2h de cocción tras un remojo previo de 8 horas. Este es el rango más fiable si has seguido el proceso correctamente.

Si decides cocinarlas sin remojo previo, algo posible pero poco recomendable, el tiempo se dispara hasta las 2h30 o incluso 3 horas. La diferencia no es solo de tiempo: las alubias sin remojo suelen cocinarse de forma irregular, con algunas tiernas y otras todavía duras.

Este rango de hora y media a dos horas no es capricho. Las alubias son legumbres de piel gruesa que necesitan ablandarse poco a poco. Acelerar el proceso con fuego fuerte solo consigue que se rompan por fuera mientras siguen duras por dentro. La paciencia aquí es una virtud práctica.

El remojo, paso imprescindible antes de cocinar

El remojo no es opcional. Las alubias blancas exigen un mínimo de 8 horas y un máximo de 12 sumergidas en agua fría. Este paso acelera la cocción, mejora la digestibilidad y asegura una textura uniforme.

Lo más práctico es ponerlas en un recipiente amplio antes de acostarte. Usa el triple de agua que de alubias, porque van a crecer considerablemente durante la noche. Al día siguiente, escúrrelas y enjuágalas con agua fresca antes de llevarlas a la olla.

Si superas las 12 horas de remojo, corres el riesgo de que pierdan propiedades y empiecen a fermentar ligeramente. Y si un imprevisto te impide cocinarlas ese día, puedes congelarlas ya remojadas para usarlas cuando quieras. Es un truco poco conocido pero tremendamente útil.

Cómo cocer alubias blancas paso a paso

Empieza con las alubias ya remojadas, escurridas y enjuagadas. Colócalas en la olla y cúbrelas con agua fría hasta que sobresalgan unos 5 o 6 centímetros por encima. A diferencia de los garbanzos, las alubias se ponen cuando el agua todavía está fría.

Enciende el fuego fuerte y espera a que rompa a hervir. En los primeros minutos verás aparecer una espuma blanquecina en la superficie. Retírala con una espumadera. No es peligrosa, pero quitarla mejora el aspecto final del guiso.

Una vez que hierve, baja el fuego al mínimo para mantener un hervor suave y constante. Aquí empieza la cuenta de hora y media a dos horas. Tapa la olla dejando una pequeña rendija para que salga el vapor.

La sal siempre al final. Añadirla desde el principio endurece la piel y alarga innecesariamente el tiempo de cocción. Espera a que estén casi listas para salarlas a tu gusto.

Si en algún momento ves que se queda sin agua, añádela siempre fría. Es la gran excepción de las legumbres: mientras los garbanzos piden agua caliente, las alubias necesitan el choque térmico del agua fría para no romperse.

Mantén un fuego lento y constante. Las prisas aquí no sirven de nada. No remuevas con cuchara para evitar que se rompan. Si necesitas mezclar algo, agita suavemente la olla con movimientos circulares.

Por qué el tiempo varía tanto de unas alubias a otras

No todas las alubias blancas se comportan igual. El tipo de agua de tu zona influye directamente: el agua dura, rica en minerales, puede alargar la cocción hasta media hora más. Si este es tu caso, ten paciencia o usa agua embotellada.

La frescura de la legumbre también cuenta. Las alubias del año se cuecen más rápido que las que llevan meses o años almacenadas. Por desgracia, esto no siempre se indica en el paquete, pero si compras a granel puedes preguntar.

Algunas variedades específicas tienen tiempos ligeramente diferentes. Las alubias riñón suelen ser más rápidas, mientras que las manteca o las de tipo judión necesitan acercarse más a las dos horas. Observa la textura a partir de la hora y media y prueba una para ajustar.

Por último, si vives en zonas de alta altitud, el agua hierve a menor temperatura y las alubias tardan más en ablandarse. Añade unos minutos extra si es tu caso.

Trucos para que queden perfectas

Retirar la espuma del primer hervor marca la diferencia. Ese gesto simple mejora el aspecto del plato y elimina algunas sustancias que pueden dificultar la digestión.

Nunca añadas ingredientes ácidos como tomate o vinagre al principio. La acidez endurece la piel y puede duplicar el tiempo de cocción. Déjalos para el final, cuando las alubias ya estén tiernas.

Para saber si están listas, prueba entre 3 y 5 alubias de distintas partes de la olla. A veces una puede estar perfecta mientras otra todavía necesita unos minutos. Si todas están tiernas pero no se deshacen al apretarlas, es el momento.

Si prefieres un caldo más espeso, aplasta algunas alubias contra el borde de la olla al final de la cocción. Se integran en el líquido y aportan cremosidad natural sin necesidad de añadir espesantes.

Deja reposar las alubias unos 10 minutos fuera del fuego antes de servir. Ganan en sabor y textura, y el caldo acaba de asentarse.

Olla normal vs olla exprés: cuándo usar cada una

La olla exprés reduce el tiempo a 25 o 40 minutos desde que empieza a salir vapor. Perfecta si vas con prisa, pero pierdes el control sobre el punto exacto de cocción.

La olla tradicional requiere más tiempo, pero te permite vigilar la textura, ajustar el caldo y conseguir ese resultado cremoso y uniforme que caracteriza un buen plato de alubias. Además, el caldo resultante tiene más cuerpo y sabor al cocinarse lentamente.

Si priorizas la comodidad y tienes experiencia, la olla exprés funciona bien. Si buscas el mejor resultado posible y dispones de tiempo, la olla normal siempre gana. No es casualidad que los mejores guisos de alubias se hagan todavía en cazuela de toda la vida.

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