
Tiempo de cocción de langostinos congelados
Los langostinos congelados necesitan entre 3 y 5 minutos de cocción desde que el agua vuelve a hervir, dependiendo de su tamaño. Pero esta cifra cambia según uses piezas pequeñas, medianas o grandes, y según los eches directamente congelados o los descongeles antes. Conocer estos matices marca la diferencia entre un langostino jugoso y otro gomoso.
Por qué el tamaño del langostino lo cambia todo
El peso de cada pieza determina cuánto calor necesita para cocerse por dentro sin pasarse por fuera. Un langostino pequeño de 25 gramos se hace en la mitad de tiempo que uno grande de 45 gramos. Ignorar esta diferencia es el error más común.
| Tamaño | Peso por pieza | Unidades por kilo | Tiempo cocción congelado | Tiempo cocción descongelado |
|---|---|---|---|---|
| Pequeño | 20-30 g | 20-30 unidades | 3-4 minutos | 2-3 minutos |
| Mediano | 30-40 g | 15-20 unidades | 4-5 minutos | 3-4 minutos |
| Grande | 40-50 g | 10-15 unidades | 5-6 minutos | 4-5 minutos |
Estos tiempos empiezan a contar desde que el agua vuelve a romper el hervor tras añadir los langostinos. No desde que los echas a la olla.
El método infalible para cocer langostinos congelados
Llena una olla grande con agua abundante. Calcula unos tres litros por cada kilo de langostinos. Añade entre 50 y 60 gramos de sal gruesa por litro. La sal potencia el sabor marino y ayuda a mantener la textura firme. Puedes incorporar una hoja de laurel si quieres, aunque no es imprescindible.
Lleva el agua a ebullición fuerte. Cuando hierva de verdad, echa los langostinos directamente desde el congelador. No los amontones todos de golpe si tienes mucha cantidad, porque la temperatura del agua bajará demasiado y la cocción será irregular. Mejor cocerlos en dos tandas.
El agua dejará de hervir al entrar en contacto con el frío de los langostinos. Espera a que vuelva a romper el hervor. Desde ese momento, cuenta el tiempo según el tamaño que tengas. Los langostinos pequeños necesitarán 3 o 4 minutos, los medianos 4 o 5, y los grandes entre 5 y 6 minutos.
Mientras tanto, prepara un bol grande con agua fría, hielo y un puñado de sal. Este choque térmico es decisivo. Cuando los langostinos hayan cumplido su tiempo, sácalos con una espumadera y sumérgelos inmediatamente en el agua helada. Déjalos entre uno y dos minutos. El frío corta la cocción al instante, lo que evita que la carne siga haciéndose con el calor residual. También hace que se contraiga ligeramente y se despegue mejor de la cáscara.
Escúrrelos bien, sécalos con papel de cocina y ya están listos para servir.
Desde congelado o descongelado: qué cambia realmente
Puedes cocer los langostinos directamente congelados o descongelarlos antes. Ambos métodos funcionan, pero cada uno tiene sus ventajas.
Cocerlos congelados es más rápido y práctico. No necesitas planificación previa. El inconveniente es que al entrar tan fríos en el agua, bajan más la temperatura y pueden cocerse de forma menos uniforme si echas demasiados a la vez. El tiempo de cocción aumenta uno o dos minutos respecto a las piezas descongeladas.
Descongelarlos previamente da un resultado más homogéneo. La textura final suele ser algo más firme y jugosa porque absorben mejor la sal del agua. Para hacerlo correctamente, colócalos en un escurridor sobre un recipiente y déjalos en la nevera entre 6 y 8 horas. También puedes sumergirlos en agua fría dentro de una bolsa cerrada durante 10 o 15 minutos si tienes prisa, aunque esta opción es menos recomendable.
Si optas por descongelarlos, escúrrelos muy bien antes de cocerlos. El exceso de agua residual puede diluir el sabor y afectar la textura final.
Para el día a día, cocerlos directamente congelados es la opción más cómoda. Reserva la descongelación para ocasiones especiales donde quieras un resultado impecable.
Los tres errores que arruinan unos langostinos perfectos
Echar demasiados langostinos de golpe. Si añades un kilo entero a una olla pequeña, la temperatura del agua cae en picado. El agua tarda mucho en volver a hervir y los langostinos se cocinan de forma irregular. Algunos quedan crudos por dentro mientras otros se pasan. Usa siempre una olla grande con agua abundante y, si tienes mucha cantidad, cuece en tandas.
Pasarte de tiempo. Un minuto de más convierte unos langostinos jugosos en piezas gomosas y secas. La proteína se contrae demasiado y expulsa toda su humedad. No te fíes solo del cronómetro. Observa el color y la textura. Cuando veas que han adquirido un tono naranja brillante uniforme y empiezan a curvarse, es el momento de sacarlos.
Olvidar el choque térmico. Muchos creen que con escurrirlos basta. Error. Los langostinos siguen cocinándose con el calor que retienen incluso fuera del agua. El agua helada detiene la cocción al instante y fija la textura. Sin este paso, aunque hayas contado bien los minutos, el resultado será decepcionante.
Cómo saber si están listos sin mirar el reloj
El tiempo es una guía, pero tus ojos y tu tacto son mejores indicadores. Los langostinos crudos congelados tienen un color gris translúcido. A medida que se cocinan, ese gris se vuelve blanco opaco y la cáscara adquiere un naranja intenso y brillante.
Cuando estén listos, verás que se han curvado formando una C. Si se curvan demasiado hasta formar casi una O, se han pasado. La textura al tacto debe ser firme pero con algo de elasticidad. Si al presionar con el dedo notan duros y rígidos, llevan demasiado tiempo al fuego.
Otro truco: los langostinos bien cocidos tienden a flotar o a subir hacia la superficie. Cuando veas que varios empiezan a ascender, es señal de que están cerca del punto.
Si tienes dudas, saca uno, córtalo por la mitad y observa el interior. La carne debe ser completamente blanca y opaca, sin zonas traslúcidas. Si ves alguna parte grisácea, necesitan un minuto más.
Con la práctica, reconocerás el punto perfecto sin necesidad de cronómetro ni termómetro. Los langostinos te hablan si sabes mirarlos.
El tiempo base de 3 a 5 minutos funciona como punto de partida, pero es tu capacidad para leer las señales visuales lo que te convierte en alguien que cocina langostinos realmente bien. Porque al final, cada olla, cada fuego y cada marca de langostinos congelados tiene sus particularidades. Y ninguna receta puede preverlas todas.
