Tiempo de cocción de los grelos: cómo acertar siempre 

Cocer grelos correctamente es cuestión de minutos, no de intuición. El tiempo de cocción de los grelos oscila entre 10 y 15 minutos en olla tradicional, aunque este dato varía según el método que utilices y el punto que busques. Te cuento exactamente cuánto necesitan, por qué ese tiempo es importante y cómo ajustarlo a tu forma de cocinar.

Tiempo de cocción de los grelos: la respuesta directa

Si buscas tiempos concretos, aquí los tienes según el método de cocción:

Olla tradicional: 15 minutos a fuego medio tras el hervor, con la olla tapada. Este es el tiempo estándar cuando los grelos son de tamaño medio y los has escaldado previamente.

Olla rápida o express: Entre 4 y 5 minutos desde que la válvula empieza a expulsar vapor. La presión acelera el proceso sin perder textura.

Thermomix: 20 minutos en temperatura varoma y velocidad cuchara. El método más lento pero también el más controlado.

Sin escaldar previo: Añade 2 o 3 minutos al tiempo de cocción en cualquier método para compensar el paso que te has saltado.

Estos tiempos te dan grelos tiernos pero con algo de firmeza, el punto ideal para la mayoría de preparaciones. Si te gustan más blandos, suma 2 o 3 minutos. Si los prefieres más firmes, resta ese mismo tiempo.

Por qué el escaldado marca la diferencia

Antes de cocer los grelos de verdad, la mayoría de recetas gallegas recomiendan escaldarlos. Se trata de sumergirlos 2 minutos en agua hirviendo y luego pasarlos a agua fría. Este paso no es decorativo.

El escaldado reduce el amargor natural de los grelos, especialmente si son de final de temporada, cuando su sabor se vuelve más intenso. También limpia bien las hojas y fija ese verde brillante que hace que el plato resulte más apetecible.

Puedes saltarte este paso si los grelos son muy tiernos o si te gusta su sabor más pronunciado, pero entonces deberás alargar ligeramente el tiempo de cocción final. El agua arrastra parte de ese amargor, así que necesitarás unos minutos extra para ablandarlos bien.

Factores que modifican el tiempo de cocción

No todos los grelos se cuecen igual. Hay tres variables que determinan cuánto tiempo necesitan en realidad.

La primera es la ternura de la verdura. Los grelos de principio de temporada, entre enero y febrero, son más tiernos y requieren menos tiempo. Los de marzo, justo antes de que la planta florezca, tienen tallos más gruesos y un sabor más fuerte. Estos últimos necesitan 2 o 3 minutos adicionales.

El tamaño de las piezas también cuenta. Si cortas los grelos por la mitad o en tres partes antes de cocerlos, se harán más rápido que si los dejas enteros. Los tallos gruesos tardan más que las hojas, así que si quieres uniformidad, separa ambas partes y añade los tallos unos minutos antes.

Por último, está tu preferencia personal. Hay quien los prefiere muy blandos, casi fundentes, y quien los quiere con algo de resistencia al morderlos. No hay una forma correcta, solo la que te gusta a ti. Prueba el punto a partir de los 12 minutos y decide cuándo sacarlos.

Método tradicional en olla: paso a paso

La forma clásica de cocer grelos es en una olla normal con agua. Es el método que menos falla y el que te da más control.

Pon a hervir agua abundante en una olla grande. Mientras hierve, lava bien los grelos bajo el grifo, retira los tallos muy gruesos y las hojas amarillentas. Cuando el agua arranque a borbotones, echa los grelos y déjalos 2 minutos. Sácalos con una espumadera y sumérgelos en agua fría.

Desecha esa primera agua y pon agua limpia en la olla. Cuando hierva de nuevo, añade sal y los grelos escaldados. Baja el fuego a intensidad media, tapa la olla y deja cocer 15 minutos.

Si tienes caldo de haber cocido carne o chorizo, úsalo en lugar de agua limpia. Los grelos absorben ese sabor y ganan mucho. Es el truco que marca la diferencia entre unos grelos correctos y unos grelos memorables.

Cocción en olla rápida: más velocidad, mismo resultado

La olla express reduce drásticamente el tiempo sin sacrificar textura. Es perfecta si tienes prisa o si cocinas grandes cantidades.

Después de escaldar los grelos, colócalos en la olla rápida con agua o caldo que los cubra. Cierra bien la tapa y enciende el fuego. Cuando la válvula empiece a silbar, señal de que ha alcanzado la presión, cuenta 4 minutos.

Pasado ese tiempo, apaga el fuego y deja que la presión baje sola. No abras la válvula de golpe porque los grelos seguirían cociéndose con el vapor acumulado y se pasarían. La paciencia aquí vale oro.

Algunos cocineros llegan hasta 5 minutos si los grelos son especialmente gruesos, pero con 4 suele ser suficiente. El riesgo de pasarte es mayor en olla rápida, así que mejor quedarte corto y comprobar el punto.

Consejos prácticos para que no amarguen

Más allá del tiempo exacto, hay trucos que mejoran el resultado final y eliminan ese amargor que puede estropear el plato.

El primero ya lo conoces: escaldar siempre. Esos 2 minutos en agua hirviendo hacen más por el sabor que cualquier otra técnica. Si los grelos son de final de temporada y sospechas que van a amargar mucho, puedes escaldarlos incluso 3 minutos.

El segundo consejo es no reutilizar el agua del escaldado. Ese líquido concentra el amargor que los grelos sueltan. Tíralo y empieza de cero con agua o caldo limpios.

Tercero: no te pases con la sal. Si vas a cocer los grelos en caldo de lacón o chorizo, ese caldo ya viene salado. Prueba antes de añadir más sal o los harás incomibles.

Por último, sácalos del agua en cuanto estén listos. Dejarlos reposar en el líquido de cocción los sigue ablandando y puede intensificar el amargor. Usa una espumadera, escurre bien y sirve o reserva inmediatamente.

Cómo saber si están en su punto

El tiempo es orientativo, pero tus sentidos te dan la respuesta definitiva. Pincha un tallo con un tenedor o un cuchillo a partir de los 12 minutos. Debe entrar con facilidad pero ofreciendo una resistencia mínima.

Visualmente, los grelos cocidos tienen un verde intenso y brillante. Si empiezan a perder color y se vuelven apagados, te has pasado. El tono vibrante indica que conservan sus propiedades y textura.

Prueba uno. La hoja debe deshacerse fácilmente en la boca, mientras que el tallo debe ceder al morderlo pero sin deshilacharse ni resultar fibroso. Si notas hebras o el tallo está demasiado duro, necesitan más tiempo.

Recuerda que los grelos siguen cociéndose ligeramente con el calor residual una vez fuera del agua. Si los vas a saltear después o añadir a otra preparación, mejor sacarlos un minuto antes de su punto óptimo.

Una vez cocidos, los grelos se mantienen bien en la nevera durante 2 o 3 días en un recipiente hermético. Si los has hecho con caldo, ese mismo caldo los conserva jugosos y sabrosos hasta el momento de servirlos. Calientalos justo antes de comer con un chorrito de aceite de oliva virgen por encima.

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